No hay idea confusa / que no pueda ordenarse. Afirma Lu Chi en las últimas páginas del Wen Fu. Escrito alrededor del 300 d.C en la China clásica, este texto no responde a ninguna taxonomía de género occidental; pero es sin duda contingente sobre las problemáticas en torno al oficio de escritor. Este poema, “ensayo” y poética enseñado en la tradición oriental y revisitado por Ezra Pound, ha sido traducido al español desde el inglés por José Luis Bobadilla y publicado en la editorial mexicana Mangos de Hacha en el 2010. Dejamos aquí el prólogo de la edición, algunos fragmentos y el poema de Gary Snyder que dialoga directamente con Lu Chi y nos sitúa en un sistema de referencias, flujos, discípulos y maestros.


El Wen Fu de Lu Chi

Traducir implica afrontar el fracaso. No obstante, se intentarán las mejores soluciones, se buscarán los recursos más efectivos para no traicionar al original, pero uno sabe que el trabajo será duro y nunca realmente satisfactorio. Para la traducción del Wen Fu, tuve que cruzar por distintas etapas. Sabía que para algunos poetas norteamericanos importantes como Ezra Pound, George Oppen o Gary Snyder, este tratado sobre el arte de la literatura era un referente esencial. George Oppen puso como epígrafe de su famoso poema Route una cita de Lu Chi, Gary Snyder escribió un poema a partir de unas líneas del Wen Fu (al final de este libro agrego una traducción de este texto), y Ezra Pound también lo mencionó en sus Cantos. En un principio, cuando me encontré por casualidad con el libro en una biblioteca, simplemente intenté hacer una versión para leer la obra con un mayor cuidado y atención. Esa primera edición que consulté, era una traducción al inglés realizada por un especialista, E.R Hughes, publicada en 1951. El lenguaje me pareció excesivamente adornado y un tanto “orientalista”. Introducía, además, múltiples confusiones. Utilizaba, por ejemplo, el sistema de medidas inglesas para hablar de las distancias, o recurría a la palabra “alma”, en un sentido platónico. Abandoné muy pronto la traducción porque no pude soportar el resultado en español. Años después, me crucé con una versión más reciente también al inglés. Era un reedición de 1991, de otro especialista, Sam Hamill. Este libro contenía una versión más ajustada, el número de páginas se reducía considerablemente, y dejaba a un lado las explicaciones. Empleaba, además, un lenguaje más simple y directo. Leí la traducción de Hamill, The Art Of  Writing, con mucho más placer y comprendiendo de algún modo el interés de Ezra Pund por ese viejo tratado chino sobre literatura. Sin embargo, lo que me decidió por fin a traducir la versión de Sam Hamill, fue la defectuosa traducción española de Luis Racionero publicada por Alianza en 1938 dentro de un grupo de textos de estética taoísta que un amigo Iván García, me mostró. Para empezar Racionero había titulado su trabajo como ensayo sobre literatura. Cosa descabellada si se toma en cuenta que lo que entendemos por ensayo, viene fundamentalmente de la forma literaria que Michel de Montaigne descubrió. (El mismo error aparece en el poema de Gary Snyder, por lo que evité en esa linea una traducción literal). No conozco mucho la literatura china clásica, pero si sé que ha desarrollado formas muy codificadas que se separan de las formas creadas por occidente. El “fu”, es una de ellas. Es, tratando de aclarar lo que no es posible de explicar del todo, un poema en prosa con particularidades ensayísticas. Es  una forma  lo suficientemente amplia para esbozar un plan, una idea, y articularlos con los recursos de un poema. Dadas estas razones, he optado por respetar el título chino, Wen Fu, y acompañarlo con el subtítulo de Sobre el arte de las letras. El título de Hamill tampoco me pareció satisfactorio. Describía el texto como una poética sobre la escritura, algo que sin duda es, pero no exclusivamente. Decidí además de un modo un tanto arbitrario, utilizar una disposición gráfica más suelta y orgánica para las líneas. Esto porque me pareció, que siendo un ensayo y un poema al mismo tiempo, la mente y los ojos navegarían sobre el texto con una mayor concentración. De esta manera, crecerían los blancos y el movimiento del texto. lo harían, también, más amable y próximo a la experiencia de lectura de un lector contemporáneo. Ezra Pound describió que un buen momento para la literatura viene precedido por un periodo de buenas traducciones. No sé si la mía cumple con lo que debería. De cualquier modo considero que es necesario aproximarnos a la riqueza del pasado, y que cada nueva generación, requiere de una relectura de lo hecho en otros tiempos. El Wen Fu, de Lu Chi es, hasta donde se conoce, la reflexión sobre la literatura y el arte de la escritura más antigua de China. Sus líneas, aunque remotas, siguen siendo entendible y filosas. Lu Chi, nació en el delta Yangtsé, en el año 261 d.C. Fue militar y poeta. Traicionado por sus enemigos políticos, fue ejecutado en el 303 a los cuarenta y dos años

José Luis Bobadilla


Prefacio

Al estudiar la obra de los maestros,

miro cómo sus mentes trabajan.

Seguramente, su relación con el lenguaje,

el modo en que han vertido la emoción en las palabras,

son conquistas que pueden alcanzarse

por distintos caminos.

Sin embargo, la belleza puede distinguirse

de lo ordinario, lo valioso de lo mediocre.

Sólo a través de la escritura, su revisión, la vuelta

sobre ella, uno obtendrá la comprensión necesaria.

Nos preocupa que las ideas no correspondan

a sus temas, ya sea en cuanto a la forma o a la rima.

Esto se reconoce fácilmente,

pero es difícil de ejecutar.

He compuesto este fu

sobre el arte de las letras, como una introducción

a las piezas maestras del pasado y así éstas sirvan

como un estudio de la buena y mala escritura.

Quizás algún día se dirá

que escribí algo con sustancia,

algo útil, que penetré

el misterio.

Al hacer el mango de un hacha con un hacha

el modelo está a la mano.

Cada escritor halla una entrada nueva

en el misterio, y esto es difícil de explicar.

De cualquier modo, he fijado mi pensamiento

tan claramente como me ha sido posible.

VI. Sobre la armonía

Cada nueva composición asumen un aire especial,

          pero solo después de ensayar distintos modos,

                         cambios, y aprendiendo el arte de lo sutil.

      

Las ideas buscan una existencia armónica,

            unas y otras, a través del lenguaje que es

                        simultaneamente hermoso y verdadero.

Los sonidos se tejen y entremezclan

          como los cinco colores del bordado,

                  cada uno destaca los otros.

Aunque las emociones verdaderas son

             a menudo caprichosas, no atenderlas,

                        sin embargo, es autodestructivo.

Reconocer el orden

           es igual que abrir

                         un dique en un río.

La ignorancia es como asir

          la cola de un dragón

                         para dirigir la cabeza,

Cuando la oscuridad y la luz son pobremente mezcladas,

              el resultado siempre es pantanoso.

IX. Sobre la originalidad

La mente teje elaborados

           tapetes con un elegante

                       follaje multicolor.

La composición conmoverá

            al corazón como la música de

                            un instrumento de muchas cuerdas.

No hay ideas nuevas,

            solo aquellas que armonizan

                        con los clásicos.

La hiladora ha trabajado en mi corazón,

            igual que en los corazones

                         de aquellos que nos antecedieron.

repitiendo el mismo

             tejido, crearé

                         una tela nueva.

Donde la verdad y el talento son amenazados,

            entregaré incluso

                     mis joyas más valiosas.

X. Sombra y eco y jade

      

Quizá uno solo

              de todos los retoños del ramo

                            florecerá.

Quizá una sola

             mazorca se alzará

                           en el campo.

No posible atrapar las sombras,

            no es posible domar los ecos.

El trabajo deficientes es obvio

               y feo, no puede

                             tejerse dentro de la música.

Cuando la mente está enjaulada y dispersa,

             el espíritu vaga

                         y no hay ningún control.

Cuando la veta de jade

               se revela en la roca, la

                            la montaña completa resplandece.

Las imágenes deben brillar

              igual que perlas en el agua.

El espino sin podar

            se extiende en un desorden glorioso.

Una canción común

       con una buena melodía, es

                 otro modo de reconocer la belleza.

XII. Encuentro con la forma

Reconocer cuando el trabajo

esté completo,

y cuando habrá de

compactarse.

Reconocer cuando retirar la mirada,

y cuando inspeccionar.

Adaptarse a las situaciones cuando surgen,

dejará que las emociones sean delicadas.

Cuando el lenguaje es común,

la imagen debe ser reveladora.

Cuando el pensamiento es torpe,

el lenguaje debe moverse suavemente.

La ropa vieja

puede remendarse,

la corriente que enlodamos

pronto corre limpia de nuevo.

Solo cuando se escucha y se mira

de cerca, uno hace

que estas diversas sutilezas

elaboren su magia.

Las mangas de los danzantes

se mueven con la melodía,

las voces de los cantantes ascienden

y descienden con la música.

P’ien el carretero

quiso explicarlo, fracasó,

Tampoco las flores artificiales de la crítica

pueden explicarlo.


El poeta Chino Lu Chi vivió aproximadamente entre el año 261 y 303 d.C. Perteneció a una familia de militares de la provincia Hua Ting, próxima al delta de Yang Tse. Sirvió al emperador de la dinastía Wu hasta que ésta perdió su influencia y fue suplantada por la Corte de Loyang del Norte. Con esta nueva situación abandonó la milicia y trabajó como secretario literario para el nuevo gobierno. Después de un tiempo, alrededor del año 300, volvió a su provincia natal para dedicarse a la escritura de su futura célebre obra, el Wen Fu. En algún momento fue requerido por la Corte de Loyang para defenderla de otro ataques bélicos, pero fue sometido por sus oponentes. Sus enemigos dentro de la corte lo hicieron responsable del fracaso, y murió ejecutado.

Mangos de hacha

Una tarde la última semana de abril

enseñando a Kai cómo manejar un hacha,

medio giro y se clava en el tocón.

Recuerda la cabeza de un hacha

sin mango en el taller,

y va por ella, la quiere para él.

Un mango de hacha roto detrás de la puerta,

es lo suficientemente largo para su hacha,

lo cortamos a la medida y lo llevamos

con la cabeza del hacha

y el hacha de trabajo, al bloque de madera.

Ahí comienzo a dar forma al viejo mango

con el hacha, y la frase

que aprendí primero de Ezra Pound:

¡Suena en mi cabeza!

“Al hacer un mango de hacha

el modelo no está lejos”

y le digo a Kai:

“Mira, vamos a hacer el mango

comparando el mango

del hacha que cortamos”

Y se da cuenta. Y lo oigo otra vez:

Está en el Wen Fu de Lu Chi, siglo cuarto

d.C. “Sobre el arte de las letras”, en el

prefacio: “al hacer

el mango de un hacha

con un hacha,

el modelo está a la mano”.

Mi maestro Shih-hsiang Chen

lo tradujo y lo enseño hace años

y descubro: Pound era un hacha,

Chen era un hacha, yo soy un hacho

y mi hijo mango, listo

para dar forma de nuevo, modelo

y herramienta, pieza de cultura,

y así seguimos.


Relacionados