La bossa nova inició una revolución respecto a la presentación gráfica de los discos de importancia similar a la revolución que supuso en lo estrictamente musical. En palabras de Julio Medaglia, a partir de la bossa nova: “se desarrolló más conscientemente el tratamiento técnico de la realización musical, la voluntad de racionalización de los problemas y el espíritu de búsqueda.” De la algarabía cromática y de las fotografías de artistas con abundante retoque se pasó a la discreción ilustrativa. El exceso de color fue dejado de lado por un cada vez más común blanco y negro, a la vez que se prestó mayor atención a las formas geométricas o abstractas. De este modo, el rechazo de la bossa nova al exhibicionismo y al bel canto se hizo acompañar de una inédita atención al disco como importante forma de expresión.

Presentamos una muestra de algunas portadas de discos. Destacan César G. Villela y Héctor Sapia, diseñadores de los sellos Elenco y Som Maior, respectivamente.


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