Transcripción de Lucy Oporto Valencia realizada en junio de 2016. Sólo se corrigieron errores ortográficos. Estas cartas manuscritas, fechadas en 1988, fueron enviadas a Santiago de Chile, donde Lucy Oporto cursaba estudios universitarios. Si bien las dos primeras fueron redactadas en Viña del Mar, todas fueron despachadas desde Quilpué. Corresponden a la época en que Ximena Rivera vivía en un hogar, ubicado en Pasaje Coquimbo 01887, población Pompeya Sur, Quilpué, región de Valparaíso. Ella regresó el año 2013 a un hogar en la población Pompeya Sur tras la muerte de su pareja Pepe Carvallo. Luego ingresó al Hospital de Quilpué para internarse por problemas de salud, después de la convalecencia en el Hospital de Peñablanca y el alta médica, a los pocos días murió en el Hospital van Buren, de Valparaíso, por una septisemia.

 


 

 

 

I

                     

          Viña del Mar, 23 de marzo de 1988

Querida Lucy:

Te prometí escribirte una carta desde acá. Probablemente lo hubiera olvidado pero tu carta me lo recordó y una pequeña tarjeta hizo el oficio de recordación. La tarjeta era un pequeño recuerdo de Hércules al matar al centauro y eso me lo recordó, al igual que muchas cosas más, sin embargo cómo habría preferido que el centauro matase a Hércules y con esta diferencia, según la leyenda no tendríamos almas, a mi parecer éstas (las almas) es la más grave enfermedad que ha tenido la humanidad. En todo caso es que las tienen y por lo tanto no podemos tener acercamientos y rechazos y lo más importante una visión del mundo diferente al que tenemos.

Querida Amiga, creo que Viña para mí sigue siendo una ciudad hermosa y no puede negarse su belleza creada por el hombre, el hoy debilitado cauce del estero fluye pausadamente hacia el poniente, rumbo al mar, el cielo hoy por hoy allá arriba es de un pálido celeste cerúleo. Hay algo noble y de hechura humana en todo eso.

Unos amigos dicen que ojalá la grandeza se cuadrara aún sobre la tierra. En todo esto el mundo ha perdido su capacidad de esplendor y Viña se asemeja a un viejo y cansado pavo real que luce un montón de sucias ramitas en la rabadilla, donde tuviera antaño una cola.

Te saluda

tu amiga

Ximena

 

P. S.

Con respecto a las superaciones de cosas y situaciones espero no defraudarte pero yo no               tengo nada superado.

P. S.

Nosotras no somos mejores que cualquier otro ciudadano.

P. S.

A medida que pasa el tiempo me parece más cierto que la creación artística requiere un temple moral. La palabra es equívoca pero no tengo otra a la mano.

Te quiere

Ximena

     

 

 

 

 

 

  II

       

Viña del Mar, 2 de agosto de 1988

Querida Lucy:

Aquí estoy tratando de escribir una carta que sea por lo menos fluida. Leyendo un artículo sobre Nietzsche me acordé de ti, pues habla de lo necesario y una vaga sorpresa me llevé al respecto, ya que tus últimas y futuras visitas al hogar me son muy necesarias, te podría decir que me has ayudado más de lo que te imaginas, sin embargo estas declaraciones son peligrosas y me recuerdan que el poeta no construye sobre la piedra. Tiene fe en lo más frágil y sus poemas son castillos en el aire. La morada del hombre no está en la tierra ni en el cielo sino en el aire, en pleno vuelo: “Nuestro único nido son las alas”. Allá, es decir: aquí mismo y ahora, partir es llegar, el tiempo es el instante, la noche es el fin de la noche, el camino es el espacio sin caminos, el movimiento es la quietud… ¿A qué aluden todas estas paradojas? A la verdad más simple e inexplicable, al hecho que todos los días se repite por primera vez: al abrazo. Hay poetas del desastre y poetas del amor. O más exactamente: del encuentro. El lugar del abrazo es un espacio en blanco: no hay nada ni nadie sino dos cuerpos enlazados. Negación del mundo de los hombres y de su historia grotesca. La naturaleza imantada gira en torno a los amigos. Pocas veces la imaginación inventó tantos prodigios para amistades tan desnudas. Abandono al momento, momento de abandono. Sólo que es un abandono que recupera todo lo que hemos perdido en miles de años de estúpido ahorrar, un momento que es el tiempo mismo en su fijeza y en su fugacidad.

Me permito decirte que te echo de menos.

Un “Abrazo” fuerte, fuerte

Ximena

P. S.

Muy pronto iré a Santiago. Espero encontrarte por ejemplo un día sábado.

 

 

 

 

 

III

    Quilpué, 20 de agosto de 1988

 

 

Querida Lucy:

No son tiempos felices éstos. He salido del período de “crisis” pero ni una puerta se abre ante mí: sólo un túnel largo (el mismo túnel de siempre aunque ahora más pobre y desnudo, el mismo túnel sin salida). Paredes blancas, grises, rosas, bañadas por una luz igual, ni demasiado brillante ni demasiado opaca. Luz abstracta, luz que no parpadea, conciencia que no puede ya asirse a ningún objeto exterior. La mirada resbala interminablemente sobre los muros lisos, hasta fundirse a su blancura idéntica, hasta no ser ella también sino muro uniforme y sin fisura. Túnel hecho de una mirada vacía, que ni acusa ni absuelve, separa o abraza. Transparencia, reflejo, mirada que no mira ¿cómo huir, cómo romper los barrotes invisibles, contra quién levantar la mano? Amor sin rostro, multitudes sin rostro, horizonte sin rostro. Perdimos el alma y luego el cuerpo y la cara. Somos una mirada ávida pero ya no hay nada que mirar. Alguien nos mira. ¡Adelante! El mundo se ha puesto de nuevo en marcha. Vamos de ningún lado a ninguna parte.

Querida amiga, mi hermano no se resignó, el más terco, el más valiente. Quizá el más inocente de los dos.

Lucy, no creamos en el arte. Pero creamos en la eficacia de la palabra, en el poder del signo. El poema o la música son exorcismos, conjuros contra el desierto, conjuros contra el ruido, la nada o el bostezo. Escribir es defenderse, defender a la vida. La poesía es un acto de legítima defensa. Escribir: arrancar chispas a la piedra, provocar la lluvia, ahuyentar a los fantasmas del miedo, el poder y la mentira. Hay trampas en todas las esquinas. La trampa del éxito, la del “arte comprometido”, la de la falsa pureza. El grito, la prédica, el silencio: tres deserciones. Contra las tres: el canto.

Te envío mi último poema llamado:

 

EDIPO

Se ha transformado la forma de mi canto

ahora no son himnos de futuro

o piadosas mañanas que persistan

sino

                                   únicamente

yo ahora estoy frente a la tarde

más bruto, más ciego

más terco, más traidor

más idiota, más solo

                                    únicamente

hay un malentendido en esta tarde polvorienta

¡Tierra! sigo ciego

¡tierra! sigo solo

 

No obstante tenga la certeza de una tragedia

repetida y triste

donde

                                           Edipo no es Edipo

en las aguas humilladas

de este pequeño río temporal

 

¡Cielito!, sigo la cobardía inmemorial de mi familia

que consiste

                          en dar todas las tardes de la vida

para no ser infiel con su destino

 

Se ha transformado la forma de mi canto

ahora no son himnos de futuros

o piadosas mañanas que persistan

                                        únicamente

humillada está la tarde

por quién sabe qué mano

por quién sabe qué deseo o qué cólera

y así descubro que una pequeña verdad

ni acusa ni absuelve

sólo identifica

al payaso, al traidor o al solitario.

Un abrazo grande, grande

Ximena

 

 

Las cartas fueron publicadas en Ximena Rivera Órdenes. Obra Completa. 

Ediciones Libros del Cardo, 2016.

Las imágenes son parte de El último viaje de Ximena Rivera,

trabajo del fotógrafo Raúl Goycoolea.

 


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