Tulio Mora (Huancayo, Perú, 1948) es uno de los mejores poetas de la denominada Generación de los 70 y el teórico más importante del Movimiento Hora Zero. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se dedicó tempranamente al periodismo. Como integrante del Movimiento Hora Zero, Mora publicó su primer libro de poesía Mitología (1977), una saga que incorpora dioses prehispánicos al escenario de Lima actual en un intento de fusionar el pensamiento analógico con el histórico, en un tiempo de apenas 24 horas.

Poco después de la publicación de Mitología, Tulio Mora viajó a Argentina y luego a México donde obtuvo una beca de poesía del Instituto Nacional de Bellas Artes. En este país viviría cinco años trabajando en una editorial de libros de arte y compartiendo con los infrarrealistas, gemelos del movimiento Hora Zero -Mario Santiago Papasquiaro, Roberto Bolaño, Pedro Damián, Mara Larrosa y los hermanos Méndez- un destino de intransigencia literaria.

Mora regresaría al Perú en 1983 cuando la guerra interna empezaba a mostrar toda su crueldad y como resultado de esa confrontación social el poeta escribiría Oración frente a un plato de col y otros poemas (1985). En 1987 publicó Zoología prestada con gráficos del pintor Ricardo Wiesse Rebagliati y en 1989 Cementerio general, obra que obtuvo el Premio Latinoamericano de Poesía concedido por el Consejo de Integración Cultural Latinoamericana (CICLA) teniendo como jurado a los poetas Enrique Lihn, Carlos Germán Belli y al crítico Alberto Escobar. Se trata de una obra unitaria en la que peruanos de diversos tiempos, desde los habitantes de las cuevas hasta la actualidad, monologan en la tumba sobre su vida entrelazada con la trágica historia peruana.

Tulio Mora también obtuvo el Premio Copé de Plata por su quinto libro País interior (1994), que a diferencia de Cementerio general tiene como tema central la infancia y los paisajes de su memoria. Igualmente ha publicado, con la participación del escritor chileno-mexicano Roberto Bolaño, una antología sobre la poesía de los movimientos Hora Zero e Infrarrealismo (algunos de estos autores aparecen como personajes en la novela Los detectives salvajes de Bolaño): Hora Zero, la última vanguardia latinoamericana de poesía (Venezuela, 2000).

En 2009 Mora publicó Ángeles detrás de la lluvia (con ilustraciones del artista plástico Alfredo Márquez), un breve poemario de solo 3 poemas con igual número de versos (99), distribuidos en tercetos y construido según la estrategia poética de Edgard Allan Poe (“El principio de unidad de efecto”), que materializaría en el famoso “El Cuervo”. Se trata de tres homenajes de igual número de “ángeles malditos”: los poetas Carlos Oquendo de Amat y Mario Santiago Papasquiaro y el abogado José Antonio Ríos, a quienes evoca como víctimas de la modernidad.

Como periodista ha contribuido también escribiendo tres libros sobre violaciones a los derechos humanos, cometidos durante los 20 años que duró la guerra interna peruana: Y la verdad será nuestra defensa (1ª edición, 1996, 2ª edición, 2002), Días de barbarie (2003) y Aquella madrugada sin amanecer (2004).

Tulio Mora es actualmente consultor de comunicaciones y se ha desempeñado durante muchos años como periodista, crítico literario y guionista de videos.

Presentamos a continuación fragmentos de entrevistas a Tulio Mora.


 

Westphalen tiene una frase genial: “Solo se puede escribir poesía cuando uno está muy joven o cuando uno está muy viejo”. El resto de tiempo es complicado por las razones de la vida. Y nos sucede a todos los escritores, más aun en un mercado como el nuestro, tan reducido para la literatura.

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A veces sí; otras, no. En mi caso no tengo un molde. Mi obra se caracteriza por ser monotemática: trabajo un tema hasta agotarlo; luego, me sumerjo en otro. Mis libros, por eso, son íntegros, no poemarios: no son una colección de poemas

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Simulación de la máscara es una exultación de la vida. Sostengo que lo que nos mueve es el deseo que se desborda. El deseo es un borde y un desborde. Tendemos a irnos al abismo de la felicidad, del placer, de la utopía.

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Sí. Yo no creo en el estilo. Lo del poeta con una sola voz existe para pocos, por lo general aburridos, pues al leer un poema sientes que ya leíste toda su obra. No pasa eso, por ejemplo, con Vallejo o Hinostroza. Soy de los que buscan un tema y le encuentra un estilo. El de Cementerio General era prosaico. En Simulación… es más barroco, suntuoso, colorido.

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Es más premeditada. Racional, no. A partir de los 60, en el Perú hay una poesía ‘ecuacionalista’: A + B = C, como la de Antonio Cisneros, Enrique Verástegui, José Watanabe. Mi poesía consiste en darles voz a los que no la tuvieron; no al poeta, pues no creo en la poesía del yo sino en la poesía del otro; lo que Pound (retomando a Robert Browning) llamaba la ‘poesía dramática’, que es la que se usa en el teatro.

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Sí, siguiendo nuestra poética del “poema integral”, en la que están presentes – formalmente- varios discursos: prosa, teatro, cine, periodismo, lirismo; otorgándole, además, voz al lector.

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Siendo el poema momento, explosión, trueno, ¿cómo puede ser ‘corregido’?

Hay que reconstruir el clima, el momento en que uno escribió el poema. Es un re- sentimiento, es decir, sentir dos veces lo mismo.

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El Poema Integral es justamente lo que diferencia a la poesía de HZ. El concepto aparece en el colofón del libro de Juan Ramírez Ruiz: Un par de vueltas por la realidad. Entendemos por Poema Integral la fractura del sujeto lírico, es decir del yo,que es el protagonista del poema. Decimos hay que romper el yo, pasar de la poesía lírica a la poesía dramática y de allí a la poesía épica. Esta conjunción de sujetos poéticos en el discurso es lo que hace la diferencia. Pero además hay una diferencia formal, inclusiva de otros discursos como el narrativo, teatral, audiovisual, periodístico, ensayístico, en un solo texto. Eso era el Poema Integral.

Nosotros nos encontramos en la calle con los migrantes y teníamos que recoger esa nueva identidad. El Perú integral tiene que ser la conjunción equilibrada, tensionada de todas las partes que componen nuestro país. Este hallazgo es tan importante que si HZ no lo hubiera puesto en práctica, otro movimiento lo habría hecho recogiendo todas las características que estaba adquiriendo nuestro país. Era inevitable.

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Creo que eso va en correspondencia con lo que ha sucedido histórica y socialmente en el país. HZ se ha instalado en una crisis y es su resultado poético. Esta es la crisis de la identidad que a fin de siglo se está resolviendo.
Son los años de la migración a Lima, de la recomposición étnica del país, de la “cholificación” como se le ha llamado. HZ se instala en ese proceso, que tiene además otros componentes como la violencia, la recomposición política, la descomposición de clases. HZ es su testimonio y la percepción de esta situación se encuentra en su primer manifiesto “Palabras Urgentes”, donde se decía que habíamos heredado una catástrofe y debíamos poetizarla. Creo que hemos recogido esa catástrofe y hecho una poesía que se reconoce en el país, en un escenario, en una forma de hablar. Algo que de alguna manera sólo Vallejo lo había intuido genialmente pero después se había silenciado esa opción poética.

Cuando HZ la retoma, coloca a la poesía donde Vallejo la había dejado y desarrolla un nuevo aporte. La poesía se renueva, como bien sabemos, de la palabra hablada, de los nuevos sujetos sociales, de los nuevos contextos. Un poeta japonés, Shinkei, decía que la poesía “es lo que está pasando”. Ese tránsito, ese presente es lo que le da vida a la poesía peruana y HZ así lo entendió hace 30 años. Creo que allí radica su vigencia de HZ porque lo que encontró en la calle fue un nuevo rostro: el del Perú migrante, de la urbanización, con todo lo que esto ha implicado socio-culturalmente hablando. Habría que agregar que otro aporte sumamente importante es la descentralización renovando de las poéticas de provincia (que se habían aletargado en el indigenismo-surrealismo) o incorporando las que no tenían tradición literaria. De pronto HZ subvierte ese anclaje: muchas provincias se expresan poéticamente por primera vez y eso es un orgullo nuestro. Se crea por primera vez un movimiento poético que tiene dimensión nacional.

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El Surrealismo tuvo una plantilla una forma de hacer poesía, HZ no. Lo que tuvo fue más una poética, la poética integral, que cada uno desarrolló buscando su propio estilo.

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No hay temas nuevos en poesía, ¿no? Los temas los pone la historia. Solo que uno prefiere unos en algún momento y después otros. Tengo dos proyectos grandes, por ejemplo, que no puedo avanzar, uno sobre la guerra interna y otro sobre el peligro de que desaparezca el planeta. A lo mejor ni los aborde por falta de tiempo. Porque son libros que exigen investigación.

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No sé si habrás reparado que si repites mi apellido (Mora) varias veces seguidas dices “amor”. De niño jugábamos con mis hermanos a hacerlo en las colinas de Huancayo y el eco nos devolvía “amor, amor, amor”. Eso he recordado en el poema que le he dedicado a mi padre en este último libro. Sin amor, hablo de verdadero amor, el único que conoces en tu vida, aunque hayas tenido muchas relaciones, no has hecho nada. Y yo estoy desbordado de amor desde que comencé a escribir este libro.

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Si la humanidad comprendiese la brevedad de nuestra existencia y solo se dedicara al júbilo de vivir seríamos una especie superior. Pero tenemos enraizado desde las cavernas el temor a la muerte, eso nos vuelve afligidos y autodestructivos, con ideas peligrosas sobre la trascendencia y la superioridad.

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las poéticas no son recetas para hacer poemas como si fueran adobes

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Hay que ser un disidente permanente


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