En 1971 se publica Steal this Book, el libro más célebre de Abbie Hoffman, que inauguró los 70 en la forma de una guía de tácticas contraculturales que compendia diversas maneras de enfrentar al sistema político, tanto mediante un sobrevivir ajeno a la distribución del mercado como mediante acciones de combate y comunicación. A pesar de lo desactualizado de varios de sus consejos y del carácter fuertemente local de su contenido, el texto se mantiene como un ejemplo del libro-acción, que hace por sí mismo las posibilidades de su circulación y usos. No es casualidad que entre los agradecimientos se encuentre Richard Brautigan, cuyo Please Plant this Book resulta un antecesor claro.

A continuación presentamos una traducción un fragmento de la introducción

Introducción

Quizás sea adecuado que escriba esta introducción en la cárcel—esa escuela de posgrado en sobrevivencia. Aquí aprendes cómo usar pasta de dientes como pegamento, tallar una cuchilla a partir de una cuchara y tejer complejas redes de comunicación. Es también aquí que obtienes la única rehabilitación posible—odio frente a la opresión.

Roba este Libro es, de algún modo, un manual de sobrevivencia para la prisión que es Amérika. Pregona fuga carcelaria. Te muestra exactamente dónde y cómo colocar la dinamita que destruirá las murallas. La primera sección—¡sobrevive!—despliega un potencial programa de acción para nuestra nueva Nación. Los títulos de los capítulos deletrean las demandas para una sociedad libre. Una comunidad donde la tecnología produce bienes y servicios para cualquiera que los necesite, sea quien sea (…) Que sean o no legales las maneras de robar aquí descritos resulta irrelevante. El diccionario de la ley está escrito por los jefes del orden. Nuestro diccionario moral indica que no podemos asaltarnos entre nosotros. Robarle a una hermana o hermano es malvado. NO robarle a las instituciones que son los pilares del Imperio del Cerdo es igualmente inmoral.

Comunidad dentro de nuestra nación, caos en la de ellos; ese es el mensaje de ¡Sobrevive!

No podemos sobrevivir sin aprender a luchar y esa es la lección de la segunda sección. “¡Lucha!” Separa a los revolucionarios de los forajidos. El propósito de la segunda parte no es bromear con el sistema, sino destruirlo. Las herramientas han sido escogidas cuidadosamente. Son “caseras”, en el sentido de que están diseñadas para ser usadas en nuestra particular selva electrónica. Aquí el lector adinerado encontrará amplia evidencia de nuestra naturaleza “violenta”. Pero una vez más el diccionario de la ley nos falla. Asesinar en uniforme es heroico, mientras que en un disfraz es un crimen. La publicidad engañosa gana premios mientras los falsificadores son encerrados. La inflación de precios garantiza amplias ganancias mientras el robo hormiga es castigado. Los políticos conspiran para crear revueltas policiales y las víctimas son condenadas en las cortes. Los estudiantes son baleados y luego imputados en grandes jurados suburbanos como los alborotadores. Un moderno y altamente mecanizado ejército viaja 9000 millas para cometer un genocidio contra una pequeña nación con una gran visión y luego acusa a su gente de agresión. Los arrendatarios permiten que las ratas desfiguren a los niños y luego se quejan de la violencia en las calles. Todo está al revés. Si internalizamos el lenguaje y el imaginario de los cerdos, nos van a cagar eternamente. Déjame ilustrar el punto. Amérika fue fundada sobre la masacre de los pueblos. Esa es su historia. (…) Hasta que comprendamos la naturaleza de la violencia institucional y cómo manipula los valores y las costumbres para mantener el poder de unos pocos, estaremos por siempre encerrados en las cavernas de la ignorancia. Cuando concluyamos que los ladrones de bancos y nos los banqueros deben ser los administradores de las universidades, entonces habremos empezado a pensar con claridad. Cuando veamos el Army Mathematic Research and Development Center y el Bank of Amerika como pozos sépticos de violencia que llenan las mentes de nuestros jóvenes con odio, volviéndolos unos contra otros, entonces habremos empezado a pensar de forma revolucionaria.

Sé astuto al aplicar la segunda sección; astuto como una serpiente. Indaga en el espíritu del conflicto. Que no te cuelguen en un viaje sacrificial. La Revolución no es sobre el suicidio, es sobre la vida.  Con tus dedos palpa lo bendito de tu cuerpo y date cuenta de lo que significa estar vivo. Tu cuerpo es solo uno en una masa de tierna humanidad. Conviértete en un internacionalista y aprende a respetar toda vida. Haz la guerra contra las máquinas, y en particular las estériles máquinas de muerte de las corporaciones y a los robots que las vigilan. La labor de un revolucionario es hacer el amor y eso significa mantenerse vivo y libre. Es una labor que no permite lavarse las manos. Fumarse unos pitos y colgar un póster del Che no es mayor compromiso que beber leche y coleccionar estampillas.  Una revolución de consciencia es una volada vacía sin una revolución en la distribución de poder. No estamos interesados en el enverdecer de Amérika, a excepción del césped que ha de cubrir su tumba.

 


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