Louis Zukofsky (1904-1978), poeta neoyorquino, fue uno de los fundadores del movimiento Objetivista estadounidense, conformado por poetas como Basil Bunting, Charles Reznikoff o George Oppen. Zukofsky fue lector y crítico de gran parte de esas obras. A partir de esas lecturas se construyen las nociones generales que guiarían el trabajo de los objetivistas: un tratamiento directo del objeto, y el poema como un objeto en sí mismo, delineado por una sintaxis particular de la historia y los documentos. De ese materialismo, quizás, pueda entenderse la militancia política de los objetivistas.

A continuación presentamos fragmentos de la sección 12 de “A”, la gran obra de Zukofsky, un poema de 800 páginas que hace posible la experimentación constante de su vida y poética. En palabras de Tomás Fadel, traductor de estos fragmentos, la sección doce es: “… un juego estructurado de citas y traslaciones que redirigen el texto en incontables tradiciones: el Rig-Veda; el Antiguo Testamento; artículos del New York Times; Steven, el héroe de Joyce; Aristóteles y Platón como dos regalos para Paul; Spinoza y Shakespeare como las dos primeras voces de una fuga que empieza a reproducirse desde sí misma; varios Rabbis discuten con Martin Buber bajo la Naturaleza de las cosas.”

 

“A”-12

Cuatro trombones y el órgano en la nave.
Surge una antorcha.
Afinado el tema del nombre de Bach
Azabache, cima de alerces, la noche:
De mi cuerpo a otros cuerpos,
Ángeles y bastardos según toque,
Que deberían cantar y contar historias
antes de que todo se abstraiga.
Y ahí va: primero, forma.
La creación.
Una niebla desde la tierra,
Toda la cara, sólida, del suelo;
Después, ritmo.
Y sopló un aire de vida;
Después, estilo.
Ese que del ojo su función toma.
“Gusta”, decimos. Un alma viva.
Primero, glifos. Después, silabarios.
Después, letras. Ratio detrás
De ojos. Un cuento en sonido. Primero, baile. Después,
Voz. Primero, cuerpo. Ser visto y pulsar
Al mismo tiempo.
Antes del vacío no había ni
Ser ni no ser;
el deseo después vino cálido,
o ¿cuál, primero?
Hasta que los sabios buscaron en sus propios corazones

El reino de lo que es en lo que no es.
¿En el corazón o en la cabeza?
Cuartetas después de tres milenios

Un año, un mes y 19 días antes.
El vacío en efecto.

Sentido, seguro, sino no hay movimiento.
De la locura, el éxtasis nunca tan sometido
Pero viendo un margen de elección,
Los ojos sin el tacto, tacto sin vista,
Orejas sin manos, sin ojos, el olfato sin nada;
O hasta una parte enferma de un real sentido solo,
Jamás tanto podrían aturdirse.

El que dice todo en cuatro patas pero mueve
Forma, amor.

 

Sensatez y transparencia

 

(…)

Considerando a los investigadores
Debería, y por mucho, desconfiarse
Como dijo un comentador:
—Si un perro caza moscas
con principios matemáticos
Nunca atrapará una mosca
sino por accidente.

Debería enseñarle a Paul
Que en Shakespeare es militarista.
¿Sin ser visto de nuevo hasta 1860?

Una poética informa y es informada.
Quizás solo informa; el resto, un riesgo.
O: que un mordisco de cultura
Muere una muerte súbita
Con un hombre pasados los noventa;
Toda esa cultura es poco aliento.
Cosas infinitas en
Modos infinitos
Siguen divina natura
Siendo tal.
O: recordar, G.S. empieza
“Making of Americans”
Con una cita
Del padre de Nicómaco;
Un padre paciente y un hijo iracundo.
Eso dijo ella:
“Cómo podés saber
Más de lo que sí sabés
Y todavía estamos en la sombra de la explicación”
Sumarle a su entendimiento (“en todos los períodos anteriores
Las cosas habían sido dichas

Pero nunca explicadas.
Recién entonces comenzaron a explicar”)
Tiempos anteriores a los “anteriores”
También han explicado un largo trecho.

(…)

Justicia como vista, oído, salud
O cualquier otro natural real,
No sólo convencional, bien.
En otro lugar, más allá de la física,
Él reprobó a su maestro:
Cómo podemos conocer los objetos de los sentidos
Sin tener los sentidos,
Sus Formas destruyen las cosas
Por las que somos más apasionados,
Y no las del Ser de las Ideas,
Sea lo que sea eso.
Para nosotros, las formas hacen las artes.
Causa para la que mente y naturaleza se mueven;
Pero si las formas no se mueven
De dónde viene el movimiento.
Platón aniquiló el estudio de la naturaleza.
Se dedicó a escribir en doble palimpsesto.
En algunas páginas está la naturaleza borrada,
En otras, revivida,
Como restaurada.
No lo haría nunca
Un indio de la costa oeste,
Eso de recordar al Ser como una estatua de cera
Y negarla a no-ser.
Un verbo que tiene…
No más de lo que hubiera tenido para un viejo hindú

(…)

La imagen
no es sólo objeto de conocimiento. Ni lo es el hombre
cuyo conocimiento le viene de afuera.
La imagen espejada que es.
Los hombres juntos forman el cielo.
Un cielo es un hombre,
Tenés que saber esto para entender
Por qué los lugares son diferentes
Y las cosas nuevas o viejas,
Por qué en cada lugar las cosas son diferentes;
No podrás saberlo
Mirando al solo cielo
Sino por sus efectos.
Un cielo es rico para cada uno de nosotros,
Sin ser dividido.
Cuando un chico es concebido
Se le da un cielo de regalo.
El fuego calienta traspasando las paredes de la estufa
Un hombre actúa de lejos y descansa,
Calificado por las fuerzas que fluyen de él,
Su pensamiento está de viaje,
Ni eso del elemento ni de la estrella,
Libre para fluir dentro de su nueva artesanía,
Todas las artes no están en el país de uno,
Sino desparramadas por el mundo,
Ahí, para ser buscadas y acercadas.
El físico aprende de la vieja,
El gitano, el golondrina, el vagabundo,
Gente random.
El arte no persigue a ninguno, más bien es perseguido,
Aunque todos quien volar antes de tener alas.
(Algunos cientos de años antes de la bendición:
Un chico tímido piensa que puede pelear).
Raíces medicinales en el justo corazón

Cada parte es juzgada por su trabajo,
Este arte pone la sabiduría al trabajo
Y por sabio así lo hace,
Y aunque haya veneno en cada cosa
La dosis las hace, o no, venenosas
Las escuelas del fisiólogo son tres:
Elementos, Estrellas y la Luz.
Todas arden en él,
y aún así, tierra es.

(…)

Como trazo
De mi objeto
La cerca de garzas
La primavera de patos
La bandada de codornices
La granja de gansos
La cumbre de fochas
La congregación de chorlitos
La voluta del gallinago
La nidada de las perdices
La catarata de gallinas
La murmuración de estorninos
La llamada del cardenal
La mirada de los ruiseñores
Una exaltación de las alondras

El propósito del autor es pintar y poner delante de
nuestros ojos
La querida imagen del pensamiento que en nuestros
estómagos crece
Y ni eso es el convoy que es una fiesta de pájaros
Y quizás igual el deletreo del poeta:
Costillas rotas de
los barcos en toda la costa
Lo que ahora avala
Mi Spinoza que tanto llevo
al campo,
Tirado al lado, volviendosé
Un contrapunto de Shakespeare.
Ambos nombraron a Ovidio
“El Poeta”.

Un poeta nunca es vago,
Mi único lector
Quien me tipea,
Pero yo soy uno de tus coros
Poe a su impresor:
Recibí todas
las ganancias
y me dejás veinte copias
para amigos.


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