Pamela Romano (1984, La Paz), es poeta y artista audiovisual. Ave no chão (Yerbamala Cartonera, Cochabamba, 2014) es uno de esos libros que nos llegaron por los caminos inciertos de la amistad, y que han sido una revelación que decidimos compartir. Ave no chão es un libro cuyo montaje y ordenamiento, en palabras de Romano, fue hecho con “mucha luz de mañana, música, con gente en casa.” Quizás podamos encontrar también en esto las claves de la poesía de Romano: una marcada musicalidad, una palabra siempre en el difuso límite de la conversación y una decidida intención de empujar el lenguaje hacia ese ritmo, donde está el cuerpo y el otro.

de esta alegría

(el cambio de estado:
eso supone la alegría)

-está bien racionalizar

contar por ejemplo los perros de la calle
mentalmente hacer cuentas sacar estadísticas
cuántos negros y cuántos grises cuántos
malolientes y desnutridos y en fin

la cuestión está en la mirada

siendo que yo miro ellos miran está bien racionalizar
lo que los perros dirían también de nosotros

en ciertos resquicios de la cuenta se hacen vértices / giros:
se pierde la dirección del todo y de pronto

ha pasado el tiempo-

las manos del tiempo y el espacio en el cuerpo de un perro
el cariño por el reconocimiento del tiempo y este perro:

INIGUALABLE

ahora el tiempo y mis días ahora
ahora las estaciones inconscientes la materialidad
de la tensión cuando la tensión no es advertible
más que en ciertos objetos:
la ropa sucia la taza fermentada
y un pedazo de carne agrietado sin que pueda explicarlo
y aquella prestación del agua (bella, sin duda)
al tomar forma aleatoriamente de cubos blancos o nubes

la lluvia:

está bien racionalizar sobre la lluvia o mi perro mojado
mirando atentamente desde aquí cerca

porque suceden accidentes

como hacer esa ancestral torsión que dibuja una sonrisa

exponer espontáneamente mi calavera
en las treintaitantas piezas ya amarillas/ ahora

ya se conjuga en pasado
para contribuir con los objetos del mundo:

mis deshechos lanzados

repartidos a diestra y siniestra precisamente

el tiempo haciendo espacio

 

el polvo de este espacio que se cubre mi perro
que olfatea me sigue quiere cubrirse pide mi mano
me acompaña en el desastre como recordando
lo desastroso de esta alegría

rugir sin tu rugido con tu rugido en la espera larga
de la impaciencia y también escribir lento
con los dedos desencajados con un sólo dedo
como si la eternidad mientras escribes se estuviese corrigiendo
y le das vueltas
a la eternidad en un cuarto estrecho
un cuarto
como este?
vueltas de qué
vueltas de qué decías y el tiempo

aquí donde escribes allá donde has perdido vivir y tal como aquí

rugiendo

en este mundo en que se camina se aplastan calles cigarrillos

se avanza hacia el proyecto de lo inconcluso, he hecho una lista

que me ha servido para guiar mi corazón por las riveras del sur
y el norte

  1. las palabras son materialidades que no son
  2. una madre ha decorado a su hija de diez años
    como si fuera una mujer adulta
  3. el mundo es sonido: normalmente no le prestas atención,
    debieras ser un ave
  4. y ese árbol explica todo esto: sencillo, en una estación
    no determinada por el tiempo diseñado para nosotros, sus
    humanos

el árbol abriéndose
se repite y ahora ha desaparecido
ha dejado de creer que vayamos a estar vivos.

 

suerte de habitar

unos brazos antiguos que aborrezco han levantado esta casa
y aquí me he sentido protegida

hasta que no

hasta que yo empecé a proteger la casa y fui yo la casa de estos brazos antiguos que aborrezco

y si es cierto que los haya visto extendidos algún día aniquilando
levantados abiertos porque debían construir y ahora
la casa que soy yo si es cierto

entonces es este lugar el lugar imposible donde albergo
a quienes amo a quienes odio
huéspedes animales transitorios que pernoctan por qué
para enseñarme que

la soledad no es de este mundo
nadie pasará la puerta va a dejarme
nadie puede deshabitarme

 

en las habitaciones que apenas conozco caminan son amigos

 

revuelven la ropa y hacen torres de platillos heredados de mi
madre
y algunos días la siesta pone en evidencia que mañana
será otro día incierto de presencias
que siempre vuelve

 

 

 

 

 

 

 

 

 

un banquete

120b

me dijo que se quiere acabar con la alegría de los pájaros furiosamente como los cuervos o los tigres que desgarran la libertad cuando arrojan la vida entera tras eso

tras lo que dan
tras lo que quitan gradualmente a su presa

 


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