Rodrigo Hidalgo Moscoso (Santiago, 1976). El espacio entre dos convalecientes en el hospital,  a punta de una conversación casual. Con tanto y tan poco se teje este cuento de Rodrigo Hidalgo, que presentaremos en cuatro partes.


Pabellón de Neurología

-Bienvenido amigo, yo me llamo Previsto Vargas, ¿y usted?
-Humberto Menchuqueo.
-¿Y qué le pasó?
-El túnel carpiano.
-Ah, la mano.
-Y el brazo, y el hombro, toda esta parte del cuerpo. Quedé paralizado de repente oiga, qué desesperante.
-A mí me pasó lo mismo, pero acá en la pierna derecha. Iba cruzando la calle y ¡pop! Me caí.
-Me están haciendo unos exámenes, pero me dejaron internado al tiro, por si es algo grave…
-Debe serlo, no se asuste, pero si lo hospitalizaron es porque debe haber algo, ¿le hicieron un scanner o una resonancia magnética?
-Los dos.
-¿Al cerebro o a la columna?
-A la columna…
-¿Y usted vio esos exámenes?
-Sí, pero yo no entiendo mucho, el médico habló con mi señora y…
-Sí me di cuenta, lo vi aproblemado, y bueno, no quise hablarle mientras su señora no se fuera. Parece que ella es la que lleva los pantalones en la casa, ¿o no?
-…
-No se me ofenda, si es una broma. Es que yo tengo una gran capacidad de observación, he aprendido mucho, llevo 2 semanas hospitalizado, y no tengo pa cuándo salir. Y ojalá que cuando salga no sea en piyama de palo no más. Pero yo lo vi ahora que lo entraron, con la enfermera y su señora, y caché al tiro: a usted le están ocultando algo.
-Bueno, yo no entiendo mucho, mi señora me estaba explicando, tengo que esperar para que me hagan otros exámenes…
-Así son estas cosas de la neurología. El sistema nervioso tiene que ver con todo. Uno piensa que es la circulación, o quizás qué cosas se combinan. El túnel carpiano puede fallar por una cosa pero en el fondo puede haber algo más, por eso lo internan, ¿me entiende? Si camas no sobran pues, estamos en un hospital público, lo que faltan son camas pa atender a la gente ¿usted tiene Fonasa?–Fonasa, sí
-¿Y a qué se dedica?
-Chofer de micro. Trabajo en el Transantiago.
-Chuta ¿y se quedó paralizado manejando?
-¡Exactamente!
-¿Ve que yo cacho al tiro?
-Oiga, casi choco de los puros nervios. Iba por avenida Larraín p’ arriba y…
-¿Usted maneja en un troncal o en una línea de alimentadores?
-En la línea D, los buses amarillos…
-Tengo un cuñado que trabaja ahí, a lo mejor lo ubica: el Chueco Aliste.
-Mmmm… no, no lo ubico.
-En la D 05.
-No, pa ná, no lo ubico.
-Ah
-¿Y usted a qué me dijo que se dedicaba… Previsto?
-Soy cartero. Pero el próximo año me jubilo.
-¿Y qué tiene en la pierna?
-No saben.
-Estamos iguales entonces: ¿no le estarán ocultando algo también?
-No, si eso es lo peor, en mi caso de verdad que no saben.
-¿Cómo?
-Sabe lo que pasa Humberto, yo creo que el Señor sabe cuándo le da la hora a uno, pero el cuerpo va en su propio tiempo, en su propio ritmo, ¿me entiende?
-Sí claro.
-Bueno, y es la edad no más la que le pasa la boleta a uno. Empieza a fallar la máquina.
-Toda la razón. Sabe que yo por ejemplo creo que a mí me pasó la cuenta el trabajo. Esta embarrá del túnel carpiano es puro estrés, pura explotación. Yo creo que con un poco de reposo, pero de reposo en serio, unas 2 semanas en la playa y le apuesto que se me pasa, unos masajes…
-Lo que le venía diciendo su señora.
-Sí, verdad que usted escuchó todo.
-¿Me permite Humberto? ¿Cuántos años tiene su señora?
-51
-Lo felicito, se conserva muy bien. ¿Y usted?
-Yo 54
-Ahí está. Yo tengo 62. ¿Pero sabe una cosa más? Hablando entre hombres, mientras uno siga bien de lo más importante, del muñeco de abajo, está todo bien. Cuando empieza a necesitar viagra, ya la parte sicológica se complica. ¿Me entiende? Yo no podré mover la pierna, pero puedo mover la cama con la fuerza de mi compadre, así que la depresión la tengo a raya. Porque uno se deprime igual pue, si esto de estar hospitalizado es un poco como estar preso.
-Le pone color…
-No, si ya va a ver, ojalá que no le salga tan largo el problema, que lo den de alta luego. Pero igual ahora se va a mamar el fin de semana acá, y el fin de semana no se avanza nada, están los puros médicos de turno. Sus exámenes van a seguir pendientes.
-Todo por culpa del Transantiago…
-Oiga y perdóneme Humberto, pero ¿es verdad que el sistema es más malo que antes? Yo cuando lo veo a mi cuñado, siempre anda diciendo que antes era mejor.
-Nooo, no-no-no, de ninguna manera. Si lo que pasa es que esta pega es así, estresante. Pero de que ha mejorado, ha mejorado.
-¿No es cierto?
-Sí pues. Lo que pasa es que los empresarios son unos desgraciados, mafiosos, tienen a los sindicatos intervenidos, y cuando pasa alguna calamidad, nadie responde. Y la verdad es que por el otro lado, uno se enfrenta a la gente, y la gente es como las hueas, no pagan, hacen tiras los asientos, la raza es la penca.
-¡Mish!, y lo dice un mapuche.
-¿Cómo dijo?
-Mire: viene la enfermera.

-¡¡Hooola Barbarita!! Veo que viene muy bien acompañada.
-Tanto que conversa don Previsto…
-Así con esos ojos que usted me ve pues. Hola chiquillas.
-Estos son los 8 pacientes de esta sala, acá están sus respectivas fichas. Ustedes ya saben. Los únicos que están conscientes y estables son los de las camas 7 y 8, deposiciones normales, alimentación sin azúcar. Los demás, alimentados por vía intravenosa, los de cama 4 y 5 con respirador mecánico. El turno, como es sábado, es hasta las 8 en vez de hasta las 6.
-Si ya nos conocemos Barbarita.
-Ya conocen a Don Previsto, el último en quedarse dormido y el primero en despertar.
-Yo les sigo contando chiquillas, ayer ya las estuve interiorizando de los casos Barbarita. Me sé la ficha de los últimos 12 que han pasado por acá. Ése que está al frente es nuevo, Humberto.
-¿Está despierto don Humberto? ¿Todo bien? Le tocó un vecino harto bueno pa conversar, no lo va a dejar ni dormir.
-Así parece.
-Humberto te presento a la señorita Bárbara, le toca turno ahora todo el fin de semana con nosotros. Es la mejor de las enfermeras, ¿cierto Barbarita?
-Tan fresco este Previsto.
-No, pero si lo digo con todo respeto pues. Usted es de las que a uno le mejora la salud, con ese delantal cortito que usa…
-Ya se puso ordinario ¿ve?
-Pero si es cierto, ¿o no Humberto? A uno le hace bien admirar una figura bonita.
-Ya, no moleste a don Humberto, y mejor póngase a dormir ya de una vez, voy a apagar la luz, son las 12.
-Humberto y estas chiquillas son Ana y Carolina, mira que auxiliares paramédicas más lindas nos van a cuidar. Son practicantes de la Universidad Santo Tomás, qué niñitas más dije oye.
-¡Previsto basta por favor, parece un cabro chico! ¡A dormir dije! Buenas noches, y deje tranquilas a las auxiliares.
-Barbarita, Barbarita, no se ponga así, le pido un favor, me puede ayudar con el respaldo, que anoche me quedó muy alto y no pude dormir nada…
-Ya, Carolina, ayude a Previsto.
-Carolina, mijita, por favor. Eso, bájele un poco el respaldo a mi cama si es tan amable. Para el otro lado la perilla, eso. Muchas gracias mijita. Qué rico huele usted oiga.
-Ya, a dormir dije.


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