Métete la realidad en el poema / Juan Antonio Mazzotti

 

 

Como  parte de la tradición poética peruana, en la década de los ochentas, en Perú emergerá una nueva voz poética colectiva, vendrá de “la cloca” en que se ha convertido el Perú de entonces, será una voz vital que reunirá a un grupo de artistas, poetas a su base. Que están cansados, angustiados y heridos por el dolor que produce la corrupción y la violencia del Perú de la “Guerra sucia” y de la alienante lógica del capital. Contra dicho estado de las cosas, ellos provocaran una situación de resistencia e intento de cambio, desde la contracultura y el submundo.

Ante la barbarie que destruye al país, ellos se autoproclamaran “la conciencia vigilante” y su consigna fundacional será “¡a romper con todo!. Pero no por mero afán destructivo, sino que para mover las conciencias y restaurar, desde la libertad, la belleza y la poesía, el tejido social dañado por las ambiciones de las elites políticas y la burguesía. Contra el terror del momento, nace, entre finales de agosto y principios de septiembre de 1982 el Movimiento Kloaka. Para poner en práctica y cumplir con su propósito fundacional: Kloaka ha reivindicado la vida, la intensa realización de la vida, es decir, la liberación como la forma más perfecta de oponerse al dolor social que nos golpea todos los días y a cada momento, y al hecho incontrastable que gobierna la condición humana: la finitud, la muerte.

Una experiencia tremendamente nutritiva para algo así como una conciencia histórica de la literatura latinoamericana. Y cuyo legado más alucinante, es la capacidad de colectivizar la actividad creativa, a pesar del contexto histórico de desgarramiento y absoluta fragmentación del Perú en que habitan los integrantes de Kloaka.

Y es que cuando todo se desmorona, cuando las ruinas son el espacio común, suele suceder que cada cual “se rasca con sus propias manos”. Sobre todo en un país como el nuestro, digo chile, donde las catástrofes sociales parecen gritarnos a los oídos “sálvate solo, como puedas”. Sin embargo Kloaka en medio de la catástrofe, mientras un terremoto social lo destruye todo, ellos levantan un fuerte de arquitectura ecléctica y de principios, que configuran una poética capaz de permanecer hasta hoy como refugio y lugar de resistencia común, para todos los que sufren la historia del momento.

 


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